jueves, 3 de enero de 2008

Vi toallas

"Vi toallas. Colgadas, secas. No eran toallas, eran pañuelos. Me los confundo porque cumplen funciones similares: quitar sustancias del cuerpo. Tampoco es que me los confundí con papel higiénico"

Hola amigo, qué tal amiga.
El autor de este espacio ha decidido incluir en bastardilia (las de más arriba) una breve introducción para (ejem)introducirse en un tema que usted no debe haber pensado aún: la virgen de los pañuelos. Aquí va:

Sierra de los padres. Partido Gral Pueyrredón. Verano de 2 0 0 _ . Apenas llovizna.

Con mucho ímpetu turístico familiar, nos decidimos ir a recorrer Sierra de los padres. Ya no recuerdo la razón inicial. No creo que haya sido la virgen de los pañuelos: nadie cree ni en X en nuestra adorable familia. En ese momento mi hermana menor sí creía e iba a misa siempre que podía, pero su fuerza en las decisiones familiares era prácticamente nula. Después ella terminaría como ya sabemos.
Resulta que en éste lugar hay, como su nombre lo indica, sierras. Y una de ellas, de los pañuelos. En alusióm a la virgen de los pañuelos. Me olvidé la historia detallada del por qué de éste nombre, pero la cuestión es que se apareció la virgen sus varias veces, hizo algunos milagros ponele, y ya está. Algo así era, no me acuerdo exacto. La cuestión es que por alguna razón identitaria que hay que tener, los pañuelos ocupan un lugar central en ese relato que no recuerdo nítidamente, y el cristiano deja su pañuelo made in china colgado de una soga que hay como si fuera la de tender la ropa, atado, junto con un deseo equis. (Cuando digo Cristiano me de la sensación de tener un error: si es Cristiano, debería aludir a un tal Cristio o Cristian; de ser Cristo seguro, debería ser Cristano. Qué te parece cholito).
Al pie del cerro, que es mucho más tradicional que decir de la sierra, hay puestos. No de choripanes, sino más bien de cosas místicas. Lo decía guardiola: la inmensidad de la montaña hace que el hombre se vea pequeñito y sea más creyente. Qué se yo si es eso o qué, pero me gustaba lo que decía Guardiola. Vendían piedras de la suerte, rosarios, té, y, casualmente: pañuelos. Una vieja. Una arrugada pero creible vieja. No está mal: a quién se le ocurre ir con pañuelo en verano, o sino, si es en invierno, dejar un pañuelo usado, o descartable. Descartable no conviene nunca, porque mirá si se te vuelve en tu contra y se te cae una piedra de la montaña o algo así, no sé, pinchás, o peor: el deseo también es decartable y te dura un ratito.
Entonces la vieja piola te vende pañuelos. De distintas calidades, desde baratitos y feones a algunos un poquito mejor. Cuanto más deseas, mejor pañuelo te conviente comprar supongo, para forzar un poco más la suerte.
Todo ésto, no tendría sentido que lo mencione sin figurar al personaje principal: el nieto, el criado, el empleado, o lo que sea de la vieja: un niño que hace la otra parte del trabajo. ¿Qué hace?. Una vez que la gente deseó, se emocionó, lo vivió, etcétera, y colgó su panuelillo, una vez que la montaña está vácia de intrusos, vuelve a recoger los pañuelos vendidos, que serán revendidos al otro día, por esa vieja que tanto le creíste. Pero es el negocio. A veces los pañuelos, de tanto uso, ya no pueden volver a ser vendidos, sino que el nieto directamente los deja colgados.
Entonces sucede una serie de preguntas similares, hechas en el tono en el que Borges hablaba sobre el Rhin. Deben ser leídas, debido a una especie de homenaje que hace el lector, evocando la cabeza de Borges junto con su voz:
¿Cumplirá la virgen con los deseos que la gente dejó, una vez que el chiquillo retiró los pañuelos? ; ¿los deseos quedan registrados en los pañuelos? ¿Se suman los deseos, es decir, una vez que es colgado nuevamente al otro día, los deseos (el de éste que lo cuelga y el de los anteriores), se cumplirán si es que el pañuelo quedara ya por invendible?; ¿cuál es el tope de deseos que un pañuelo puede albergar? ¿se da por agotamiento, por cantidad, o por calidad de deseo que cumple?. La soga que está para colgar los pañuelos: ¿la habrá puesto El Señor?; ¿o la virgen tal vez colgara su ropa?

Esto es todo. Espero que no te disgustes con la vieja y la salgas a matar. De todas maneras, así es el negocio. Si no me crees o querés más pistas, o no sé, leete a Leo Moledo que, si bien describe otra situación que nada que ver, explica ésto que pasa mucho mejor que yo, claro está.
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index-2006-12-13.html

Sí, eso es todo. Salvo ésto: pido perdón a Borges, por simular torpemente su estilo. Y a Leo Moledo, por incluir su nota sin previa pregunta, pero se debe a que no lo conozco.

2 comentarios:

antiprímula dijo...

Hola. Pasé a visitar tu espacio. Vendré seguido. Saludos.

Apuntes+Editorial dijo...

Hola antiprímula.
Gracias por pasar a visitar y dejar una firma.
Pase y vea cuando quiera, será siempre bienvenida.

Salutes